enes

Diseño integral :: Laboratorios Farmacéuticos

Los edificios o bloques proyectados para salas limpias –o salas blancas- son espacios altamente calificados, diseñados y pensados para producir eficiencia con un objetivo muy específico. Estos espacios requieren condiciones ambientales controladas  y naturaleza minimalista, son altamente tecnificados y están desarrollados para permitir la obtención de resultados que cumplan con los correspondientes estándares de calidad, seguridad y eficacia.

¿Por qué debemos atender integralmente el diseño del edificio?

Hace 2.000 años el arquitecto romano Marco Vitruvio Polión escribió Los diez libros de arquitectura, transformándose en el autor del primer tratado de arquitectura de la historia occidental. Este manuscrito no es ni más ni menos que un virtuoso plan de ejecución del proyecto de arquitectura, y hoy día mantiene su vigencia y transmite las bases de la experiencia y sentido común que un proyectista debe comprender e implementar.

Salvando distancia y tiempo con Vitruvio, debemos entender de la misma forma un proyecto de arquitectura e ingeniería contemporáneo, con la clara interpretación del contexto natural y artificial, así como del programa a desarrollar y usuario a atender. Un diseño adecuado puede alcanzar hasta un 70% de capacidad de ahorro energético en su funcionamiento. Todo buen edificio tiene un gran proceso de desarrollo creativo y técnico previo, y en el lab-planning esto se magnifica.

La dedicación profesional y metódica en el desarrollo del diseño del edificio por parte de los proyectistas y usuarios, será una pieza clave en el funcionamiento y ahorro operativo y de mantenimiento. Una decisión descuidada o basada en pautas erróneas, puede generar un espacio de trabajo muy caro de operar y/o mantener; en definitiva trasladando esos mismos altos costos a la producción y en consecuencia al producto.

“Es fundamental entender a estos edificios como un organismo vivo, el cual evolucionará a lo largo de su vida útil.”

Esta evolución estará definida por las virtudes o defectos que se implementen a la hora de concebirlo. Es un gran ejercicio pensar y proyectar ese funcionamiento a mediano y largo plazo, exigiendo y apelando a la capacidad de flexibilidad inherente de su diseño.

Su eficiencia y adaptabilidad a futuro, responde a la estrategia de prever y aventajar a la natural evolución, amparando posibles ampliaciones de espacios, incorporación de nuevos productos y/o nuevas tecnologías, ingreso de máquinas y equipos, aumento/baja de personal y producción, ingresos vehiculares, circulación y estacionamiento, zonas de servicio (horizontales y verticales), seguridad y modificación de procesos.

Un master plan para el sitio y su proyecto -hoja de ruta- se hace imprescindible para ser eficiente y sustentable en el tiempo, evitando improvisar y dar pasos en falso que se traduzcan en una obsolescencia funcional-programática o inversión perdida.

“Un master plan en el proyecto -hoja de ruta- se hace imprescindible para ser eficiente y sustentable en el tiempo.”

Un buen abordaje del diseño se traduce en muy claras premisas para la concepción de la idea. Interpretar correctamente la esencia es analizar y comprender toda su vida útil, al menos con la  información disponible y proyección de futuro en ese momento específico.

En la fase de diseño y construcción del edificio se invierte aproximadamente un 15%, y se estima un 85% en la fase operativa y de mantenimiento del monto total de la inversión económica. La vida útil de un edificio de esta naturaleza se programa en unos 20 años (o menos), y esto traducido en el contexto planteado, significa que todas las decisiones en la etapa de proyecto repercuten directamente en el mantenimiento y operación de cualquier edificio, pero en los proyectos de salas blancas esto se potencia debido a su complejidad. Todo proyecto debe atender siempre la flexibilidad y adaptabilidad en su futuro, y no simplemente amparar la de su presente.